Operaciones
Transporte frigorífico: las nueve preguntas que separan a un proveedor de otro
Todas las tarifas de transporte frigorífico se parecen. Las nueve preguntas que revelan la diferencia real de servicio antes de firmar.

Transporte frigorífico: las nueve preguntas que separan a un proveedor de otro
Cuando se piden tres presupuestos de transporte frigorífico, los tres se parecen. Un precio por palé, un plazo aproximado y una lista de servicios que suena igual en las tres propuestas. La diferencia real no está en la tarifa: está en lo que ninguna de las tres dice.
Estas son las nueve preguntas que hemos visto que ordenan una decisión, en el orden en que conviene hacerlas.
Uno. ¿Cuántos vehículos ATP en vigor tenéis y de qué clase? No cuántos camiones. Cuántos certificados y a qué temperatura llegan.
Dos. ¿Qué frecuencia real de salidas tenéis en mi ruta? Real, no la que aparece en la web.
Tres. ¿La salida está garantizada en fecha aunque no se complete carga? La pregunta que más veces cambia la decisión.

Las que revelan la operativa
Cuatro. ¿Cuál es la unidad mínima facturable? Palé completo, media paleta, metro lineal o caja. Cambia el coste real más que el precio unitario.
Cinco. ¿Recogéis en origen o hay que entregar en vuestras instalaciones? Y cuánto cuesta cada opción.
Seis. ¿Cuál es la hora límite de admisión? Un operador que cierra admisión a las 14:00 y otro a las 20:00 dan servicios distintos aunque el tránsito sea el mismo.
Siete. ¿Qué documentación entregáis por expedición? Registro de temperatura del trayecto, hora de admisión, hora de entrega y firma del receptor. Si no está de serie, no lo tendrás cuando lo necesites.
Ocho. ¿Qué pasa si falla el equipo de frío a mitad de ruta? Pregunta por el protocolo de las dos primeras horas y por quién asume qué. La respuesta distingue a quien lo ha vivido de quien no.
La novena, que casi nadie hace
Nueve. ¿Dónde está mi stock?
Un operador que solo transporta depende de que tu producto esté en origen, así que cada entrega arrastra el riesgo del trayecto completo. Un operador con almacén en destino sirve desde allí, y el trayecto largo pasa a ser un problema de reposición, no de servicio al cliente.
Para quien vende en las islas, esa distinción lo es casi todo: es la diferencia entre que un barco perdido sea una molestia de reposición o una rotura de stock delante del cliente final.
Ninguna de estas nueve preguntas exige conocimiento técnico. Todas se responden en una línea, y las respuestas se pueden poner en una tabla al lado del precio. Esa tabla es la que decide, no la tarifa.


