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Logística del frío: qué incluye de verdad y qué se factura aparte
Almacenaje, entrada, salida, picking, última milla y gestión de stock. Cómo se descompone el coste de un operador de frío y dónde están las partidas que no aparecen en la primera oferta.

Logística del frío: qué incluye de verdad y qué se factura aparte
«Logística del frío» es un término que cubre seis servicios distintos, y buena parte de las sorpresas en la primera factura vienen de haber comparado ofertas que no incluían los mismos.
Los seis son estos: transporte de largo recorrido, recepción de mercancía, almacenaje a temperatura, gestión de stock, preparación de pedidos y distribución capilar. Un operador puede ofrecer los seis, tres o solo uno, y todos se presentan como «operador logístico integral».
La forma rápida de saber qué estás comparando es pedir el desglose por partidas en lugar de un precio global.

Las partidas que conviene pedir por separado
Recepción. Se cobra por palé entrado o por descarga completa. Con volumen alto la diferencia es grande.
Almacenaje. Euros por palé y día, y aquí la pregunta clave es si se factura por palé completo o si se admiten fracciones. Quien arranca con poco volumen paga palés enteros medio vacíos durante meses si no lo negocia.
Salida. A veces está incluida en la recepción y a veces no.
Picking. Normalmente coste por pedido más coste por línea. Es la partida que más se dispara cuando el pedido medio es pequeño, y la que hay que simular con tus números reales, no con un pedido tipo.
Última milla. Coste por entrega, y días de ruta por zona. Una zona servida dos días por semana no es el mismo servicio que una servida a diario, aunque el precio por entrega coincida.
Gestión de stock. Suele ir incluida, pero conviene confirmar si incluye inventarios periódicos y con qué frecuencia.
Fijo contra variable
Montar frío propio significa asumir costes que no se mueven: la nave, la potencia eléctrica contratada, los equipos, su mantenimiento y el personal. Esa estructura se paga los doce meses del año, tenga o no tenga producto dentro.
Externalizar convierte esa estructura en coste variable que sigue al volumen. Para una demanda plana la diferencia puede no compensar. Para una demanda estacional, que en algunos mercados se multiplica por tres en verano y se hunde en enero, la diferencia es toda: se paga el pico solo cuando existe.
Antes de decidir, haz una cuenta sencilla: coste de la estructura propia dividido entre los meses en que la vas a usar de verdad. Ese número, y no el coste por palé, es el que hay que comparar con la oferta del operador.


